Comencemos por el principio.
Ella se encontraba sentada a la barra de un bar que frecuentaba, era amiga del camarero y siempre iba a tomarse una copa y charlar con él en las horas de minima afluencia, por no decir ninguna.
Un día, fue a la hora de siempre, la única diferencia es que esta vez el sitio estaba casi lleno. Como todos los días que iba por allí, se sentó en el último taburete de la barra, junto a la pared. Carlos le sirvió lo de siempre, ni siquiera tenía que preguntarle. Como hoy no podía hablar con Carlos, se dedicó a leer. En su bolso siempre iba el libro que estuviera leyendo.
Cuando aún tenia su copa a medias, escuchó una voz masculina desconocida muy próxima a ella que le vociferaba a Carlos:
-¡¡Otra copa para la señorita, corre a mi cuenta!!
Daniela miró entre estupefacta y malhumorada al individuo que se acercaba demasiado a ella.
-Hola guapa, ¿vienes mucho por aquí? Nunca te he visto - dijo el macho alfa.
-La verdad es que no te interesa si vengo o no por aquí, pero te diré que yo nunca te he visto a ti, al menos a estas horas puesto que todos los dias las paso aquí.
Y tras decir esto Dani volvió a su lectura, claro que no sin antes decirle a Carlos que no se le ocurriera ponerle la copa a la que la habian invitado.
El desconocido se quedó plantado mirandola sin decir nada y sin saber que hacer. Y así estuvo, sentado frente a ella hasta que la chica que lo habia encandilado se marchó.
Tengo un dato, pensó, viene todos los dias a esta hora, ya se qué hacer...
Proximamente másTexto: Estamina