que me rescató de aquella alta torre llamada soledad.
Aún espero que tu corcel te traiga de nuevo hasta mi
y me vuelvas a recitar aquellos versos que me hicieron tan feliz.
Pero tu corcel ya no camina, al menos en dirección a mí;
tu fuerza ya no es la misma, para gastarla por mí;
y tu voz quedó ronca, para cantarme y hacerme feliz.
Texto: Estamina


1 asteroides han dejado su cráter:
"Caballero sin doncella"
Publicar un comentario en la entrada